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MI EXPERIENCIA CON LA OUIJA

“BIENVENIDOS AL MUNDO DEL TERROR”

(PASE USTED)

 

Pués bién; un buén día siendo las cuatro treinta horas de la mañana (madrugada), me encuentro con que un grupo de amigos y compañeros, se habían declarado en huelga ó paro laboral (como siempre influenciados por un sindicato inconciente). Y ellos demandaban nuestra ayuda. (Nos necesitaban). Para de esta manera, conformar un grupo más grande y mas unido y así, dar de este modo un carácter más formal a la situación, (huelga).

Pués he aquí querido lector, que un sábado 15 de diciembre, a las 4:30 a.m. estaba yo metido en una huelga laboral.

¡A mis 16 años! (No tenía ni la menor idea de lo que vendría después).

Como es bién sabido, en una huelga hay que estar presentes día y noche,24 horas al día. Hasta no resolver la situación y llegar a un común acuerdo entre ambas partes. Esto es:en- tre patrón y empleados.

Entonces, para hacer más améno y menos tedioso el tiempo hacíamos varias actividades, tales como; cantar, tocar guitarra, contar chistes y .....jugar con la “Ouija”.

Y resulta que dada mi forma de ser, inmediatamente trabé amistad con el experto de la misma..

Tenía yo, por aquél entonces una novia llamada Lolis. Enfermera de profesión. Quién una tarde llegara a mi casa de pasadita a saludarnos.

De un paquete que llevaba bajo el brazo sacó una tabla de madera y una planchita de plástico, a la vez que me preguntaba:

-¿Conoces la ouija? ¿No? !Mira! Ahí te la dejo. Más tarde vengo y te enseño a jugarla….. Y así pasó.

¡Dicho y hecho!. Regresó y empezamos a jugar.

Al principio fue un verdadero desastre, ya que mis manos estaban engarrotadas.

¡Mira, Victor! - me decía
PRIMER PASO: Pon tu mente en blanco, no pienses nada, concéntrate

SEGUNDO PASO: Ya una vez concentrado, pregunta Mentalmente si hay Espíritu presente.

TERCER PASO: Una vez conectado o contactado el espíritu, se pregunta si es de LUZ o de SOMBRA.

Y la planchita se va a empezar a mover sola.

Va a ir hacia la LUNA o hacia el SOL, dibujados en la parte de arriba de la tabla, según sea el caso.

Si es de LUZ, irá hacia el SOL.

Si es de SOMBRA, irá hacia la LUNA.

Los de LUZ, son Buenos.

Y los de SOMBRA, son malos.

¿Entendiste, Victor?

CUARTO PASO: Ya una vez definidos (los espíritus) les puedes preguntar lo que tú quieras y ellos te van a contestar. ¿Ok?….. ¡Sale!.

Mira, yo me tengo que ir porque ya es tarde. Pero ahí te la dejo, sigue practicando, te va a gustar mucho.

es más, te va a encantar........ y… me dejó.

 

 

MI PRIMERA EXPERIENCIA

 

Al igual que en las películas de terror, todo empezó como un juego.

Inocente, infantil, tranquilo.
Dónde yo preguntaba y la tabla respondía.Las preguntas eran al principio, de lo más inocente e infantil. Tales cómo: ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? ¿Eres un ser de SOL ó de SOMBRA? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Y de qué, moris- te? ¿Puedo hacer algo por ti? Etc, etc, etc....

Entonces la “Ouija” respondía.

Al principio, los movimientos eran lentos y torpes.Y la lectura de las letras para formar las palabras era un poco incierta.

Nota del autor:
La tabla “Ouija”, cómo ya pudieron ver en el dibujo anterior, en la parte izquierda de arriba trae un SOL dibujado. Y en la parte derecha de arriba, trae la LUNA. Pero en la parte de abajo y de orilla a orilla, de izquierda a derecha, trae el abecedario.Y debajo, los números del uno al cero
.

 

Las preguntas se hacen mentalmente o en voz alta.

 

Pero para las respuestas, es necesario juntar las letras que el círculo o punta de la planchita te indiquen para formar las palabras y así tener tu contestación. “OJO” “CUIDATE MUCHO”

“La telaraña se estaba tejiendo”

Sin apenas aún darme cuenta, le estaba echando leña al fuego. A un fuego que: poco a poco, empezaría a quemarme. Y quizás aún más, trataría de hacerme arder en los más apretados “ Infiernos”, pués estaba yo jugando el juego del diablo……….. LaOuija.

 

Recuerdo exactamente que eran las 5:45 de la mañana de aquél tristemente célebre sábado.
Apenas una hora más tarde de haber empezado a jugar con la tabla y los espíritus cuando repentinamente la comunicación entre “Alma” y yo, (Alma era un espíritu de luz que yo había conctactado) fue cortada bruscamente al igual que sucede a veces con los teléfonos. Y a veces con los sueños. Pero yo no dí, ni presté mayor atención a tal hecho, porque yo ya estaba al tanto de que jugando la Ouija TODO ERA Y ES POSIBLE.

Asi pués, de pronto me ví envuelto en amena y acalorada charla con un nuevo “Ente”. Con un nuevo “Ser”, quién dijo llamarse a sí mismo, SR. ABRAHAM QUIROGA y presentóse ante mí, como un ser de LUZ. Quién en vida había sido un ser muy sufrido. Una alma atormentada, quién buscó la muerte como una puerta de salvación a su triste y desgraciada vida.
Cuán lejos estaba yo de imaginar lo que el destino me deparaba. Lo que el destino y la vida tenían reservado para mí.

O ¿Quizá ya lo sabía? ¿Quizá ya lo había vivido en otra vida? ¿En otro tiempo? ¿En otra dimensión?

¡¡El terror, el pánico, la locura y la muerte..... acechaban!!.

Pués bién; el haber contactado a éste espíritu (Abraham Quiroga), al principio fue para mi sensacional, estupendo y al mismo tiempo fantástico ya que era el primer espíritu de los contactados, que eran muchos, que a la primer pregunta o consulta me daba una respuesta inmediata, precisa, y sin vacilar. Y lo curioso e increíble és que.¡ERAN CIERTAS!

Sí, eran completamente ciertas. Aunque cabe mencionar que las preguntas o al menos algunas de ellas, tenían o suponían tener respuestas obvias. (Sábado 6:00 hrs P.M.)

He aquí algunos ejemplos de ellas.

Pregunta: Abraham, ¿En qué está pensando mi primo

Francisco en este momento?

Respuesta Víctor, el chorizo está pensando en que éres

un primo suyo muy mentiroso, muy gracioso

y lo que él tiene en realidad, es hambre. Y

quiere comer camarones al natural con una

cerveza Pacífico, bién fría.

Como pueden ver, ésta és una respuesta obvia ya que és de suponer que estaba yo tratando de bromear o jugar una pasada a mi primo, pero.....

Nótece, que en la respuesta dada por el espíritu del que en vida llamóse o dijo llamarse Abraham Quiroga,la palabra empleada para referirse a mi primo...no fue Francisco, que fue la palabra que yo utilicé en mi pregunta. Si no que en su respuesta llamó a mi primo…. ¡Chorizo!

Por un momento quedamos todos callados, atónitos y muy sorprendidos mirándonos los unos a los otros. Muuyy sorprendidos, boquiabiertos.Y muy a pesar nuestro, un gran nerviosismo se empezó a apoderar de todos y cada uno de nosotros.

Ya que muy pocos de nosotros sabíamos que “Chorizo” era la palabra favorita con que una tía abuela (muerta muchos años atrás en un accidente marítimo, dónde el barco en que viajaba de Guaymas Sonora, a la Paz Baja California Sur, tuvo una avería y se hundió muriendo junto con ella otros 356 pasajeros. La capitanía del Puerto de Guaymas, puede dar fé de ésto) solía llamar a mi primo de cariño.

Y éramos en realidad muy pocos, los que sabíamos esto. He aquí el por qué de la sorpresa y el estupor.

Ya repuestos (en parte) de esta primera impresión, seguí consultando y haciendo preguntas a instancias de mis primos.

Cabe mencionar que de los cinco allí reunidos, cuatro éramos familiares (primos hermanos) y la quinta persona, mi mejor amigo hasta esos años de mi vida. Otro Francisco para variar.

Francisco Javier Urquieta Araiza, un muchacho muy centrado y con tendencias artísticas y muchas ganas de vivir, originario de León Guanajuato.

Las siguientes preguntas fueron casi de rutina, siendo estas tales como:

¿Dónde vivías? ¿Qué hacías? ¿Dónde moriste? ¿De qué moriste? ¿Cuántos años tenías al morir? ¿Tienes o tenías familia?, en fin, toda esa serie de preguntas que se hacen al conocer a una nueva persona o un nuevo ser.

Con ésta serie de preguntas, vinieron las consecuentes respuestas. Dando datos, fechas, nombres, lugares. Respuestas que en aquél entonces no consideré de mayor importancia, por lo tanto, casi ignoré tales datos.

La segunda gran demostración de que algo raro estaba pasando vino ese mismo día, ya casi noche. El tiempo había pasado sin darnos apenas cuenta.

Tenía yo, un precioso y fino reloj de la prestigiada marca Suiza, Mido. El cuál me resultaba un poco incómodo ya que entorpecía mis movimientos al momento de leer las respuestas, por lo que opté por quitármelo y dejarlo a un lado. Puedo decir que a una distancia de unas 10 pulgadas de mí. De mi lado derecho.

Entre pregunta y pregunta, uno de mis primos, de pronto sugirió hacer una que en verdad valiera la pena.

Levantando la mano y haciendo una burlesca reverencia (inclinación de cabeza con la mano en el pecho) de pronto preguntó:

- ¿Podrías hacer algo convincente, con lo que puedas demostrarnos que en realidad existes y que estás aquí, entre nosotros?

Debo decir que yo sentí un tanto irreverente y fuera de lugar la pregunta pero; ya el paso había sido dado. La pregunta ya estaba hecha y a toda voz, para ser oído por todos.

Al abrir la posibilidad de que en realidad existiera éste espíritu que teníamos supuestamente contactado, estábamos abriendo sin saber

¡¡¡LAS PUERTAS DEL INFIERNO.!!!

Cómo respuesta a tan impertinente y quizás insolente pre- gunta, de pronto sentimos que todo calló, dando paso a un gran silencio. Imagínense un silencio total, absoluto. Dónde solamente de vez en vez, era roto por nuestras nerviosas y agitadas respiraciones.

Hasta el refrigerador dejó de funcionar. Pensamos que era lógico y normal ya que era automático y como tal, sólo prendía y apagaba al alcanzar la temperatura que su ter- mostato indicaba con su flecha.

Conforme pasaban los segundos y luego los minutos nuestro nerviosismo se convirtió en histeria. ¡Ya no había duda! ¡Teníamos miedo! ¡Miedo en la piel! ¡Miedo en los huesos! y………….. ¡ Miedo en el alma !.

Estábamos aterrados.

Este silencio sepulcral se vió roto de pronto por un gran estruendo que vino a poner fin a los momentos mas espeluznantes de nuestras vidas.

Les aseguro queridos lectores, que no hay en la vida, ni en el mundo cosa mas horrorosa ni más macabre; ni más espeluznante, que el silencio.

Sólo silencio, nada más que silencio. Un silencio total, absoluto. Dónde puedes oír tu propia respiración y luego puedas escuchar tu nervioso corazón palpitando una y otra vez. Al principio lentamente y luego más aprisa, más aprisa, cada vez más a prisa.¡ Más aprisa, más aprisa! Y luego sientes que la cabeza te va a estallar en mil pedazos. ¡Estás solo!….. ¡Solo! ¡Solo! ¡Solo!.

 

Tu respiración agitada, nerviosa. Tu corazón palpitando nervioso. Uno , dos, tres, cuatro, cinto veces. Es todo lo que te rodea; un silencio sepulcral, un silencio...........¡¡¡ DE MUERTE!!!.

 

Seguidamente después de un trueno, que vino a romper el Diabólico silencio que nos envolvía, empezó a caer una copiosa lluvia. Lluvia que para nosotros fue como una bendición, ya que vino a romper el hechizo de aquéllos momentos que estábamos viviendo. Entonces rompimos en unas risitas nerviosas los unos, mientras que los otros, rompieron en llanto. Un llanto histérico, de sollozos cortos y nerviosos. Un llanto que pretendían esconder, tapar, camuflajear con una sonrisa. Fue horrendo..... ¡EL DIABLO ESTUVO AHI!

La respuesta a la insolente pregunta no se hizo esperar. “AQUELLO” nos demostró que era real, que estaba ahí, y cuán poderoso era.

 

Lo que vino a continuación, quisimos pensar que fue lógico, normal y hasta cierto punto, natural.

Las luces tanto de la sala que és donde estábamos, como la de la cocina que era luz fluorescente de dos focos, empezaron a parpadear y a languidecer paulatinamente cada vez más y más, hasta que la luz de la cocina se apagó por completo y el foco de la sala de 75 watts de potencia se redujo hasta parecer un cerillo. Fugaz, parpadeante, tintileante, nervioso y luego ¡PUM!........ El foco cayó exactamente en el centro de la sala rompiéndose en mil pedazos contra el piso de marmól. Volaban los pedazos de vidrio por aquí y por allá. Ya sólo podíamos sentirlos corriendo vertiginosos, peligrosamente muy cerca de nosotros.

Y digo que sólo podíamos sentirlos y oírlos, porque estábamos en la más completa obscuridad, no teníamos luz….....¡¡La luz se había ido!!.

La copiosa y fina llovizna se había convertido en un torren- te aguacero, semejante a los aguaceros de Mayo. Con sus respectivos truenos y relámpagos, además de un sin fin de rayos que al hacer impacto con la tierra unos, y aún con la atmósfera otros, el sonido de sus impactos se dejaba oír a través de la noche.

Eran las diez de la noche de aquél todavía sábado 15 de Diciembre de 1980. Estábamos en vísperas de la navidad. La ciudad lucía majestuosa, orgullosa. Como la gran ciudad que era. Nada más, ni nada menos que la Gran Sultana del Norte. Monterrey, N.L.

Cientos, miles, y aún millones de luces adornaban pomposamente la ciudad. Los arbolitos de navidad lucían orgullosos sus adornos, nadamás con sus clásicas esferas de colores, predominando las de un color rojo brillante. Aunque las verdes, no se quedaban atrás. Ni las azules, ni las blancas, ni las anaranjadas.¡Ah! y de los dulces y caramelos que colgaban felices de sus ramas, ni hablar. Dulces y caramelos que !ZAS!, caían en poder de algún chiquitín que audázmente merodeaba alrededor del árbol hasta conseguir su presa.

Un rico caramelo macizo de chocolate, de limón, de fresa. ¡Que más da! Así lucía pués, la hermosa ciudad de Monte- rrey.

En nuestro enorme reloj de pared, con artísticamente labrados números fosforescentes, podía distinguirse claramente 10:58 pm. Dentro de dos minutos, el reloj empezaría a deleitarnos con sus hermosas melodías anunciando que las once horas de la noche, habían llegado ya. Nunca me parecieron tan hermosas sus melodías y campanadas, como ésa noche. ..... “ESA NOCHE DE TERROR”

Sus sonoras y alegres notas sonaron a gloria en nuestros oídos. Con éstas hermosas melodías, llegó también para regocijo nuestro,la luz. La tormenta cesó de pronto y convirtióse tan sólo en un chipi, chipi. Allá afuera podía escucharse el agua deslizándose sobre los techos y con- vertida en chorros, caían por los canales de aluminio para tal efecto y luego se dispersaba sobre el césped del patio, donde se infiltraba hacia las entrañas mismas de la tierra.

¡Qué día, señores! ¡Qué día!

Al volver la luz, dimos gracias a Diós un millón de veces. Pensamos que aquélla pesadilla, aquélla horrible pesadilla, ¡¡ NUNCA IBA A TERMINAR!!.

Así pués, dímos por terminada nuestra reunión.

Reunión que se prolongó por horas y horas como por arte de magia.

Cada quien se levantó de su lugar haciendo comentarios cada quien a su modo, a su manera. Todavía muy impresionados, pero.... ¡UN MOMENTO! dije yo. ¡Aquí, hace falta algo!.

Mi precioso reloj suizo, había desaparecido.

¿Dónde quedó mi reloj? ¿Quién tomó mi reloj? ¿Quién miró mi reloj?

El más absoluto silencio. En respuesta a mi pregunta, se miraban unos a otros interrogantes, con la sorpresa dibujada en sus rostros, y seguidamente me miraban a mí, como buscando. Como esperando una respuesta de parte mía. ¡Por Diós!. Si era yo, el afectado.

Llegué a la conclusión de que no sabían realmente nada y opté por dejar las cosas así.

¡Ni hablar! ¡Ni modo primos, he perdido un precioso reloj!. Dicho ésto,nos dispusimos a dormir. Cada cuál tomó por su lado - “Hasta mañana” - les dije.

 

A partir de éste día y a raíz de lo que pasó, el trato de mis primos hacia mí, cambió mucho. Me miraban con más respeto, casi con admiración y quizá con una poquitita de envidia. ¡Ay Victor!.¡ Dónde te estabas metiendo!.

¡ Ya tenía yo, un amigo poderoso !

 

BIENVENIDO SEA USTED AL “INFIERNO "

LA NUEVA “AMIGA”

A partir de ese momento, de aquél diabólicamente célebre sábado, la misteriosa tabla “OUIJA”, se convirtió para mí, en mi más fiel compañera. En mi callada confidente. Ya que con ella compartía todos los pormenores del día. To- dos los sucesos con sus más ínfimos detalles, por más pe- queños e insignificantes que éstos fueran.

Fué tan importante para mí, la “Ouija”, que salir dondequiera que fuera sin ella, era como salir sin pantalones. Era como salir desnudo a la calle. Por ésto y más: la Ouija, se convirtió en mi conciencia, en mi alma.

(El DIABLO, SE ESTABA ADUEÑANDO DE MI).

La vida siguió su curso y los días transcurrieron normal- mente (para la gente normal). A éstas alturas, ya yo me había convertido en todo un experto en el uso, consulta, y manejo de la “Ouija”.

(Cabe mencionar que en los Estados Unidos, se le conoce como “Witchboard” o “Tabla de las Brujas”) Yo la bauticé como “LA COLA DEL DIABLO”.

Y al igual que la gente recurre a todo aquél experto en “x” actividad, yo me vi asediado prácticamente por personas que ansiosas, buscaban respuestas a sus preguntas. Preguntas que prácticamente se perdían en el obscuro mundo de la nada. En la penúmbra de la noche. En el vacío...... ¡Nadie quería tratar con los muertos! Pórque detrás de la muerte…… ¡Sólo está la muerte misma!.... ……- Ven, acércate -.

Asi pués, de pronto me vi rodeado de personas que p rácticamente eran unos perfectos desconocidos para mí. Atraídos solamente por el morboso placer de ver con sus propios ojos si en verdad podía yo entablar el contacto con los seres desencarnados. Con los Espíritus. Con los muertos que habitan el obscuro mundo del “MAS ALLA”.

Con aquéllos seres de ultratumba, que deambulaban en las sombras, acechando. Esperando la oportunidad de comuni- carse con los vivos, con la única finalidad de comerse nues- tras “Almas”..... Y yo, querido lector, tenía la llave. Mejor aún, yo tenía la puerta que habría de comunicarlos con el “MUNDO DE LOS VIVOS”.

La puerta que dividía, que separaba al mundo de los muertos con nosotros, tenía que ser abierta. Los muertos tenían sed. Una sed insaciable. Los muertos tenían hambre y sed. Sed.......¡¡De sangre!!

Y yo, estimado lector, tenía lo que ellos querían, los que ellos necesitaban.... ¡LA OUIJA!.

 

¡¡ BIENVENIDO SEA USTED AL INFIERNO !!

Feliz Navidad : Monterrey vistióse de gala con la llegada de la Navidad.

Caras sonrrientes por aquí. Rostros felices por allá. ¡Feliz Navidad! ¡Que Diós lo Bendiga! ¡Qué la paz sea con ustedes, hoy y siempre! ¡Que el espíritu de Diós, sea con ustedes en ésta navidad!. Chiquillos corriendo felices, sabedores de que al día siguiente sería la Navidad. ¡Hoy por hoy, es Nochebuena! Y mañana, abrir y abrir paquetes y preciosos regalos envueltos en llamativos colores, sería la mejor manera con que un niño recibe a la ¡Navidad!

Mientras mi Monterrey querido celebraba orgulloso la víspera de Navidad, un dejo de preocupación surcaba mi joven frente dando un tono de tristeza a mis ojos claros. Ya que por obra y gracia de Diós, soy poseedor de un par de ojos claros, sinceros, pero que hoy día denotaban preocupación. Una justificada preocupación, diría yo.

Pues la comunicación entre la tabla y yo, había ido crecien- do y creciendo hasta llegar al grado de lograr comunicar-nos, utilizando solamente un papél y un lápiz o pluma. Algo realmente alarmante, supongo.... ¡La trampa estaba tendida!

Por las noches, mis sueños empezaron a volverse intran- quilos al principio, borrascosos luego, y al final; terminaban siempre o casi siempre, en horribles pesadillas (la mayoría de las veces).

Cabe aclarar que con el uso de la “Ouija”, mi carácter cambió completamente, dando un giro de 180 grados. Esto es: todo lo contrario a mi forma de ser de antes. Me volví hu- raño, desconfiado. Siempre estaba de mal humor y nervio-so. Lo malo del asunto es que yo no me daba cuenta cabal de ésto. ¡Pero todos lo que estában a mi alrededor sí! Y, poco a poco, nos fuímos distanciando. Mejor dicho: ellos, fueron alejándose de mí, debido a mi carácter.

Creo necesario y oportuno, dar o citar los nombres de todos y cada uno de los que componíamos aquél grupo de estu- diantes, primos y amigos.

Alfredo ------- --------------- --“El Ponino”

Francisco Martínez --------- --“El Chorizo”

Francisco Javier Urquieta ---- “El Xavi”

Rodolfo García ----------------- “El Lolo”

Victor Soto --------------------- “El Vitorino”.

Con el primero en tener un roce, un gran disgusto que enfrió nuestras relaciones al grado de dejarnos de hablar y quedar casi como enemigos, fue con Alfredo... “El Ponino”.

Ya que la “Ouija”, en los días siguientes a la primer experiencia, me dijo que “EL” (Alfredo) había tomado mi reloj, como un vil ladrón, con el único fin de venderlo. Incluso, me indicó cómo lo había hecho.

Después de tomarlo; lo llevó con un amigo común (de los dos) al campo militar de Monterrey, ya que el padre de nuestro amigo, era un conocido y respetado Capitán de Séptima de Caballería y como yo tenía sobrados motivos (por habérmelo demostrado en repetidas ocasiones) yo le creí ciegamente. Y montando en cólera y sin previo aviso, le reclamé en un tono que no dejaba lugar a dudas que estaba yo hirviendo de coraje y de indignación.

¡No había duda! ¡ ¡ME ESTABA VOLVIENDO LOCO!!

 

 

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